Hay muchas maneras de decir adiós

dss

¿Qué significa tener treinta años y un tumor en el cerebro que te da poco tiempo para vivir? Tener una vida, una carrera, que al improviso se destruyen frente al muro insuperable de la enfermedad. Y tú, en cambio, quieres superar ese muro, es más lo quieres destruir, con la testarudez de tu ser fuerte y volitivo, y robarle días, o quizás años, a la muerte que te acosa.

Y lo logras, luchando como un soldado que va a la guerra cada día sin cansarse, y los años regresan, florecen de proyectos y de glorias, de hijos y de libros, y se acumulan y se vuelven casi veinte. Veinte años vividos y robados a la desgracia. Veinte años que un día encierras en un libro y aquel libro es tu testamento y se titula On peut se dire au revoir plusieurs fois. Y no es una historia inventada, una novela, sino una historia real, una vida verdadera, la vida de David Servan-Schreiber.

Una vida, con un testamento final, espléndido y lacerante, que ahora todos pueden leer, y conocer, a través de este volumen, Hay muchas maneras de decir adiós, que ha salido en los meses pasados en Italia con las ediciones Sperling & Kupfer.

Médico e investigador de fama internacional, David nació en Neuilly-sur-Seine, el 21 de abril de 1961. Hijo del reconocido periodista (fundador de L’Express), escritor y político Jean-Jacques Servan-Schreiber, estudió medicina en el hospital Necker de París, en donde en el año 1980 abrió un laboratorio de microinformática con las primeras computadoras Apple II. Luego prosiguió su formación médica en Quebec, primero en la Laval University y luego en la McGill University, en donde se había especializado en psiquiatría. En 1991 consiguió un Doctorado en inteligencia artificial en la Carnegie Mellon University, utilizando las redes neuronales para estudiar los mecanismos neuronales en la base de patologías psiquiátricas como la depresión y la esquizofrenia.

En 1992, a la edad de 31 años, descubrió que tenía cáncer al cerebro y logró curarse gracias a numerosas terapias (cirugía, radioterapia y quimioterapia). Después tuvo una recaída que superó en el año 2000. Luego de haber trabajado por mucho tiempo en los Estados Unidos, como co-director del laboratorio clínico de Neurociencias Cognitivas en la Universidad de Pittsburgh, regresó a Francia.

En el 2010 lamentablemente la enfermedad regresó, y en una forma mucho más agresiva, un glioblastoma de IV grado que lo condujo en poco tiempo a la muerte, el 24 de julio del 2011, a la edad de cincuenta años.

hay muchas“Tarde o temprano habría regresado – decía él – podía retrasar la fecha de vencimiento, ganar algunos años, pero conocía la prognosis. Esta recaída me ha impulsado a cuestionarme con las interrogantes más serias, quizás las más importantes, de toda mi vida.”

En el perenne interrogarse humano – qué sentido tiene la vida, qué sentido tiene la muerte – se oculta desde siempre la angustia de los seres vivientes, aquella interrogante final que nos ronda continuamente en la cabeza como un insecto dentro de un vaso volteado. Porque toda la vida es una continua

interrogante de un sentido, pero que pocos prefieren afrontarla directamente, y hoy nosotros vivimos tan intoxicados de las palabras y de los sentimientos falsos que cuando encontramos una voz profunda y sincera primero quedamos desconcertados, y luego capturados por siempre.

Es por ello que los dos libros precedentes de David Servan-Schreiber, “Curación emocional” y “Anticáncer”, han sido leídos y traducidos en más de un millón de copias en todo el mundo, amadísimos por sus tantos lectores apasionados. Porque David tenía la virtud de exponerse siempre con una gran transparencia delante a los demás, de nunca esconderse detrás de inútiles rodeos. Tenía una gran habilidad para escribir, David Servan-Schreiber, sabía escribir, contar, y sobre todo sabía transmitir no solamente conocimientos científicos, sino que también lograba expresar – siempre con tono profundo y apasionadamente sincero – su propia interioridad.

Y así este libro, que ha llegado hace poco a las librerías italianas, es su testamento. Pero no hay nada de triste o desesperado en lo que él escribe, solamente palabras de amor. Un gran amor por la vida. No hay derrota, ni resignación en lo que dice, sino pensamientos y más pensamientos, es como si la noche hubiera caído traicioneramente en fondo al corazón y se despejara poco a poco dejando entrar la claridad de las estrellas.

“Descubrirme frágil, mortal, sufrido, asustado – confiesa David – me ha abierto los ojos al desmesurado tesoro de la vida y del amor. Todas mis prioridades han cambiado, modificando la tonalidad emotiva de mi existencia. Me he sentido, paradójicamente, mucho más feliz que antes”.

Porque de frente al pensamiento del final cada cosa aparece inevitablemente bajo una luz diversa. Y, reflexionando, David Servan-Schreiber nos muestra como incluso la prueba extrema de la muerte puede dar más riqueza a la vida. Es como si cada cosa que hacemos, y todo lo que donamos, nos hará restar por siempre en el corazón de quien nos ama y a quien nosotros amamos.

Es un libro que, paradójicamente, aunque habla de una enfermedad y de la muerte, nos transmite un gran amor por la vida, una feliz y apasionada esperanza. Una escritura palpitante, sincera, a través de la cual casi nos parece poder escuchar la voz de David que nos dice, con la confianza inquebrantable que era una característica de su carácter generoso y solar: “Cualquier cosa que suceda, tengo la fuerte esperanza que este adiós no será el último…”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s